viernes, 20 de diciembre de 2024

DE PUENTE A BUDAPEST

No he querido nunca  hacer el viaje combinado de Viena, Praga y Budapest ya que considero que son ciudades de tanta enjundia que mejor verlas en momentos diferentes para absorber lo mejor de cada una evitando así comparaciones innecesarias.
Este puente tocó Budapest, fuimos de jueves por la tarde a lunes, no era un acueducto como años pasados por lo cual mejor centrarse en ver la ciudad y no andar saliendo a otros destinos próximos como hicimos años pasados.
Puedes organizar tus tres días de distinta forma, te cuento la nuestra cuya planificación hicimos teniendo en cuenta que la visita guiada en bus tuvimos que contratarla el segundo día y no el primero como hubiéramos deseado.
 
JUEVES, 5 DE DICIEMBRE
Salimos temprano del pueblo, ya en la capi paramos en mi barrio a comer y a comprar los bocatas, nunca sabes qué vas a encontrar al llegar, mejor llevar para llenar la andorga, por si acaso..
Habíamos quedado a las 14,30 en el aeropuerto. El vuelo salió con retraso y llegamos a las 21 a Budapest, ya era noche cerrada, y tanto,  que allí anochece poco más de las tres y media de la tarde. Nos instalamos en el hotel,  comimos los bocadillos y salimos a echar un vistazo al barrio. Nos alojábamos en pleno barrio judío y habíamos visto en el google que varios de los más famosos ruin bars estaban por aquí.
Estos bares de copas ocupan edificios que quedaron abandonados tras la Segunda Guerra Mundial después de que fueron deportados los judíos que los habitaban y que tenían además allí sus negocios.
 
 Entrarían después en una fase de deterioro y abandono acentuado por la escasez de la época comunista. Con la llegada de la democracia fueron ocupados por jóvenes como centros de reunión y entrando el milenio alguno de ellos fue transformándose en bares de copas.
Para cuando el Ayuntamiento quiso intervenir, gozaban de tanto prestigio que tuvieron que dejarles su función y no se atrevieron a derruirlos.  Esa noche tomamos la primera copa en Doboz que estaba muy cerquita del hotel, no era tan ruinoso ni la decoración era tan estrafalaria como en los que veríamos después, no había casi gente y quizás por ello nos hicieron un descuento, los precios son bastante asequibles, esa fue la primera impresión. No es una ciudad cara, y eso que nos movíamos por los lugares más turísticos, se puede beber vino, cosa que en otras ciudades de Europa es imposible por los precios prohibitivos.

Cruzando la calle entramos a Fuge Udvar aquí sí había buena marcha, entorno al patio interior del edificio la gente se distribuía por distintas estancias, unos charlaban, otros jugaban a algún juego de mesa,  había música, en una sala sonaban ritmos latinos y había gente bailando bachata con bastante estilo.
Nos tomamos una copilla y nos fuimos a dormir, que el día había sido muy largo y nos esperaban  duras jornadas.
 
VIERNES, 6 DE DICIEMBRE:
A las diez de la mañana estábamos en la Sinagoga Dohány, llevábamos entradas compradas, hubo que esperar un ratillo para la visita guiada en español.
Los datos más significativos son que es la segunda sinagoga más grande del mundo después de la de NYC, y que fue construida a mediados del siglo XIX. Había en ese momento en Budapest una población total de más de cuatrocientos mil judíos, que suponían una quinta parte de los habitantes de la ciudad.
 
En estilo Historicista, en este caso neomorisco, con lo cual nos resulta como muy familiar a los españoles.

Visitamos también el patio donde están las tumbas de judíos muertos durante la Segunda Guerra Mundial, o bueno, donde deberían estar, ya que son sólo nombres en lápidas a modo de homenaje. 

Un árbol de acero con hojas, con nombres también, recuerda a  miles de deportados.

 Grabé estos vídeos con unos apuntes de la Historia de Hungría para mis amigas, por si querían un resumen rápido antes de ir, en el último hablo de la llegada de los nazis a Budapest ya en 1944, casi al final de la guerra. 
 
A continuación nos marchamos caminando hasta el Mercado Central admirando de camino algunos edificios, muchos de estilo historicista y otros modernistas que allí llaman estilo Sezession.
 
Paramos a tomar un café en el precioso Café Central, a través de la ventana vimos que empezaba a nevar. 

Desde ahí al Mercado Central, muy próximo ya al Danubio y concretamente al Puente de la Libertad.
El mercado, con sus estructuras de hierro y cristal, tenía puestos de comida en la planta baja así como restaurante y puestos de artesanía y recuerdos en la primera.
Aprovechamos para comer, yo pasé más frío que en el exterior ya que nos sentaron frente a la puerta y había corriente. Intenté entrar en calor con una cazuela de gulash, el típico plato húngaro que son unas patatas caldosas con carne, no saben como en casa por las especias que lleva y que yo no supe reconocer, se dejaba comer.
 
Cuando salimos de allí había dejado de nevar, justo enfrente está la calle Vaci, conocida entre los turistas como Fashion St., paseamos por ella hasta la plaza de Vörösmarty. De camino entramos en otro café precioso, el del Párisi Udvar Hotel, en este caso de estilo neogótico, curioseamos un poco y seguimos nuestro camino, era ya de noche. Pasamos por tiendas de las principales marcas internacionales y por algunas muy populares como Philantia donde venden adornos de navidad durante todo el año.
Ya en la plaza cumplimos con algunos mandatos obligatorios si uno viaja en estas fechas como tomarnos un vino caliente que entona cuerpo y espíritu. Algunas probaron además el típico dulce húngaro, un canutillo que te rellenan al gusto, de nata, helado de chocolate, etc...
 
Nos faltó la visita a una de las pastelerías más famosas de la ciudad,  el Café Gerbeaud al que no entramos porque estaba petado.
Desde aquí pasamos por la plaza Erzsèbet, dónde está la noria y llegamos a la Catedral de San Esteban, un soberbio templo barroco al que no entramos, estaban proyectando sobre la fachada un espectáculo de luces, el paseo por el mercadillo fue visto y no visto, ya que había un enorme gentío cosa que a mi me agobia mucho.
 
Decidimos aproximarnos al hotel para cenar por aquella zona. Intentamos entrar a un ruin bar que es también restaurante, el Mazel Tov, pero hubo que desistir porque no se podía encontrar mesa para siete. En la misma calle encontramos otro donde nos trataron genial y nos pusieron vino húngaro bien bueno, el Chris Bar &Burguer

Para rematar la faena había que continuar con la ruta de los ruins, teníamos allí mismo el Instans Fogas, un caserón con muchas salas, algunas pequeñitas como en la que encontramos aposento, poca luz, paredes llenas de pintadas y grafitis, algunos de lo más tétricos, mobiliario que en otras circunstancias llevaría años en el punto limpio, los suelos de tarima en algunas salas, eso sí con huecos en los que faltaban montones de tablillas, la limpieza... cómo diríamos... bueno debía ser poco más que somera, y digo debía porque como afortunadamente hay poca luz pues mejor, ojos que no ven, corazón que no siente. 
 
 
Nos tomamos nuestra copa correspondiente, avisamos que aquí los vasos eran de plástico, antes de marcharnos entramos más adentro a investigar, es tan laberíntico que te da miedo perderte por allí.

Lo siento por mis amigas, pero pienso que otra cosa que rechina en estos sitios es nuestra edad, aunque nos neguemos a reconocer que estamos ya pa' sopitas y buen vino y nos agarremos al último  o últimos trenes que pasan, con marcha, a nuestro lado (hablo por mí).
 
SÁBADO, 7 DE DICIEMBRE
Hoy sí, la visita guiada partía desde la oficina de turismo próxima a la catedral. Paseamos en bus por la ciudad escuchando las muchas cosas que nos contaban las guías y mirando por la ventanilla. Recorrimos la avenida Andrassy, quizás la calle más popular de Budapest, hay edificios preciosos como algunas embajadas o la Ópera, fue ésta una de las cosas que nos quedaron por hacer, visitarla y ver algún espectáculo o escuchar un concierto, para otra vez 😊. Llegamos a la Plaza de los Héroes junto al Parque de la Ciudad. Bajamos del bus y allí nos contaron que ese espacio se construyó para conmemorar los mil años de la fundación de la nación húngara. 


Las enormes esculturas corresponden a aquellos primeros reyes medievales que gobernaron antes de las dominaciones turca y de los Habsburgo, durante este periodo la última dinastía se exilió en Transilvania, en la actual Rumanía, y creo recordar que también había alguna figura de estos monarcas exiliados, que supusieron para los húngaros la continuidad de su nación en el exilio.
A cada lado de la plaza dos edificios clasicistas, con frontón griego al frente que son museos actualmente, el Museo de Bellas Artes y el Palacio del Arte. 
A la entrada del parque una pista de patinaje donde los húngaros se divertían de lo lindo, a nosotros nos recordaban a los cuadros de Brueghel el Viejo. Detrás se atisbaba el Castillo de Vajdahunyad, pero como ya había que subirse al bus decidimos que volveríamos al día siguiente por allí.
De camino hacia Buda vimos cosas interesantísimas como el edificio que alberga al Museo Etnográfico, pasamos por los bulevares con sus fantásticas construcciones, uno de ellos el Café New York que tiene cola para entrar desde primera hora por lo que solo lo vimos por fuera.
Por el puente de la Libertad pasamos a Buda, cuando bajamos del bus había una marea humana de tal magnitud que hacía difícil moverse por allí. Nos acercamos a la Iglesia Matías, donde fueron coronados Sisí y Francisco José como reyes de Hungría  tiene el típico estilo ecléctico de finales del siglo XIX, que como sabéis es una mezcla de un poco de todo. Las tejas de cerámica de colores del tejado son super chulas. Delante una columna de la peste similar a la vista en otros lugares del antiguo Imperio Austro Húngaro.
Desde el Bastión de Pescadores que no es otra cosa que un mirador hay unas vistas estupendas de Pest, pero con el gentío no podías ni asomarte, así que mejor volver en otro momento.
 
Como teníamos hora para visitar el Parlamento había que marcharse ya, subimos al bus, cruzamos de nuevo a Pest y por toda la orilla del Danubio avanzamos hasta el Parlamento. Las guías nos sacaron las entradas y allí nos despedimos de ellas.

Para la visita nos facilitaron un audioguía, buenísimo, con un audio sincronizado para todo el grupo. El Parlamento de Budapest es majestuoso, un edificio soberbio y que llama la atención para un país tan pequeño, como explico en el audio se construyó a finales del siglo XIX, después de que el emperador Francisco José se viera obligado a aceptar la Corona Dual que puso a Hungría a la misma altura que Austria, consiguiendo los húngaros un autogobierno del que no gozaban desde hacía más de quinientos años.
 
El estilo es ecléctico,como todo en esta ciudad, está coronado por una cúpula neorenacentista, aunque predomina el neogótico, la decoración interior a base de mosaicos, dorados y vidrieras hace gala de esa ostentación que pretendía el arquitecto para el símbolo del autogobierno después de más de cuatrocientos años de sometimiento. Se planificaron dos cámaras, como actualmente ya no hay senado en Hungría esta sala es la que se enseña a los visitantes.

Se expone, bajo la cúpula, la corona, el cetro y el orbe que usaron los reyes medievales, está vigilada por dos soldados. Asistimos a la vistosa ceremonia del cambio de guardia.

Cuando salimos era hora de comer, entramos a un restaurante próximo, el Jamie Oliver´s Pizza y cuando volvimos a la calle ya era de noche lo cual nos permitió ver ya iluminado el emblema de Budapest, que es sin duda su Parlamento, más bello aún. No nos cansábamos de hacer fotos.

Paseamos a continuación junto al Danubio, primero encontramos uno de los monumentos más entrañables de la ciudad, los zapatos de los judíos. 


Parece ser que algunos judíos fueron aquí fusilados durante la Segunda Guerra Mundial y arrojados al Danubio, pero previamente se les instó a quitarse los zapatos... el colmo de la degradación y crueldad del hombre. Buscamos a continuación otra famosa escultura de la ciudad "la princesita" del artista húngaro Lászlò Marton, dice que se inspiró en su propia hija cuando jugaba a ser princesa en el jardín. Macarena quería repetir una foto que se había hecho allí en su anterior visita a la ciudad. 
 
Y aprovechando "que el Pisuerga pasa por Valladolid" o mejor dicho, que el Danubio pasa por Budapest, como estábamos junto al río nos hicimos el famoso paseo en barco. Bueno cogimos uno baratillo, los hay mucho más románticos, con cena y velas, pero a nosotras nos sirvió para volver a admirar todos esos monumentos tan espectaculares con la iluminación nocturna.

Desembarcamos muy cerca de las plazas de  Vörösmarty y de Erzsebet, pero lo mismo de siempre había tanta gente que no quedaba ni una mesa libre para haber tomado langost o vino caliente, yo de pie, imposible... enfilamos camino del hotel, entramos por un arco que simboliza el acceso al barrio judío y cenamos en un restaurante que había en un callejón lleno de garitos.
 
 De camino a casa yo pretendía entrar en el ruin bar más famoso, el Szimpla Kert, pero era sábado y había una cola impresionante para entrar. El día había sido demasiado intenso para mí con lo cual nos retiramos a nuestros aposentos.
 
DOMINGO, 8 DE DICIEMBRE
Teníamos una idea clara, no podíamos dejar la ciudad sin meternos a remojo en un balneario.
 
 Las aguas termales manan por doquier en esta ciudad, qué suerte tienen sus habitantes. Nos encaminamos al parque de Városliget, o City Park donde se encuentra el famoso balneario de Széchenyi, cuando ya estás en bañador  y chanclas tienes que salir al exterior y correr hacia la piscina, había cuatro grados de temperatura ambiente y el agua estaba a 28°C, es una auténtica gozada, nos gustó a todas, a las más acuáticas y a las menos.


 Nos tiramos allí toda la mañana. Salimos muertas de hambre y encontramos un chiringuito junto al cual había unas burbujas de plástico en las que te metías a comer para no pelarte de frío. Aprovechamos para comer langost, son una comida supertípica de allí, parecen pizzas, pero la masa de pan es frita, bueno... yo es que estoy en fase de carbohidratos al mínimo y no me entusiasmó.

Había que visitar también en el parque el Castillo de Vajdahunyad, se construyó para la exposición de 1896 y alberga dentro distintas construcciones para ilustrar la historia arquitectónica del país. Bueno se ve un poco "pastiche", pero puedes hacer fotos chulas.
 
También había mercadillo en el parque, pasamos por los puestos de comida, pero acabábamos de zamparnos el langost, ¡cualquiera ingería algo más! Como teníamos los bártulos de la pisci cogimos unos taxis y nos fuimos a soltarlos al hotel. 
Aprovecho para decir que si vas pocos días, lo mejor es descargarse Uber o Bolt, que funcionan muy bien allí. Te cuestan normalmente 7 euros, y unos 12 si pasas a Buda. 
 
Esa noche volvimos a Buda para cenar, paseamos por el Bastión, hacía un frio que pelaba y no había ni Cristo, nos hicimos fotos preciosas y cenamos tras tomarnos tranquilamente un vinito, un rato muy bueno al menos para mí.

Era la última noche en la ciudad, no había excusa, volvimos al Szimpla Kert, entramos sin problema y había un ambiente estupendo, encontramos una mesa en la zona donde fumaban narguile, no había demasiada zorrera, las copas nos las pusieron en cristal, la decoración, como vengo contando, total y absolutamente excéntrica, todo tipo de objetos colgados y colocados sin ton ni son, pero resulta todo muy vistoso. Nos echamos unas risas, las emprendedoras del grupo vienen con un montón de ideas para montar ruin bars en NVCPD, donde hay sin duda infinitas posibilidades. El año pasado era un China Town y hace dos una bodega para catar vinos... La verdad no hay como viajar para que fluyan ideas fantásticas.
 
LUNES, 9 DE DICIEMBRE
Ya teníamos que volver pero nos quedaba la mañana, nos marchamos en taxi al Mercado Central, es preceptivo también en este grupo hacer compras maravillosas de última hora, tazas, imanes, bolas de navidad y poco más. Dimos el último paseo hasta el hotel donde vinieron a recogernos para llevarnos al aeropuerto.
Llegamos sobre las ocho de la tarde a Madrid, aún nos quedó tiempo a las chicas del pueblo a salir a cenar por mi barrio.
Y ya estaría... se acabó... se me ha hecho cortísimo. Aprovecho para dar las gracias a mi grupo, sois fantásticas, todo os parece genial, así da gusto organizar viajes.
Ya me conocéis enseguida me pongo a maquinar el próximo😉.
PD: voy a dejar un enlace final donde hago una reflexión sobre como la Historia del país ha influido en la actual situación política:




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