Pues como cada año por estas fechas, cogemos mis amigas y yo carreterita y manta y ¡hala!, a viajar a algún destino chulo de Europa. En esta ocasión le tocó el turno a Edimburgo, capital de Escocia, que como bien sabéis forma parte del Reino Unido, junto con Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, y tiene un fuerte carácter nacional que la diferencia claramente de sus otros vecinos británicos y que nosotras pretendíamos descubrir.
En la misma plaza está el antiguo Parlamento que perdió su función en 1707 con el Acta de Unión mediante el cual Escocia se unía a Inglaterra en lo que sería el Reino Unido y sus parlamentarios se marchaban a Londres.
También los cementerios antiguos forman parte de ese aura fantasmal que envuelve a este enclave medieval y por ello nuestro siguiente destino fue el famoso Greyfriars Cementery, donde llamaron nuestra atención las ventanas de los apartamentos limítrofes que se asoman entre panteones.
Es el lugar donde te hablan del famoso perrito Boby que acudió a visitar durante 14 años la tumba de su dueño y tiene su propia placa conmemorativa y su estatua.
Y bien digo "logramos" porque están todos los Pub y restaurantes tan llenos que es difícil muchas veces conseguir mesa. Ya un poco más animadas volvimos a Victoria St. a hacernos fotos.
Como allí las cervezas son sin pincho, pues nos fuimos a comer, donde pudiéramos, ya que veíamos que estaba todo lleno, llenísimo, así que nos pedimos unas hamburguesas y unas pintas que nos acabaron de arreglar. La verdad es que cuando encuentras mesa y te sientas a comer y beber después de varias horas andando bajo el tiempo intempestivo de estas tierras del norte, es una gozada, a mí me encanta!
Sus calles y plazas están dedicadas a los símbolos de Inglaterra y Escocia, como las calles de La rosa y El cardo o los Santos patrones San Andrew y San Georges.
Salimos a continuación hacia Charlotte Square, una tranquila plaza con las típicas casas georgianas, que fueron el hogar de los burgueses del siglo XIX. Entre ellas hay una que es la sede actual del Primer Ministro de Escocia, pero vamos, por que te lo dicen, si no pasaría totalmente desapercibida, allí no había policía alrededor ni signo alguno de ostentación.
En el siglo XIX, como consecuencia del nacimiento del Movimiento Obrero y con la influencia de teóricos como Robert Owen, padre del socialismo inglés, se construyeron algunos habitáculos para trabajadores de las fábricas 🏭, con el objeto de proporcionar una vida digna para la clase trabajadora y hoy se han convertido en iconos de la ciudad.
Al llegar a Stockbridge, como he contado antes, lo primero era comer. No es fácil encontrar un lugar adecuado, están todos los restaurantes a tope, solo encuentras hamburgueserías o kebabs y cosas así. Después de patear la calle principal, dimos con una "Café andaluz " , que así se llamaba, aunque dentro sólo se hablaba inglés, la carta era de lo más peculiar porque por un precio cerrado de unos 17 euros te ofrecían tres tapas abundantes y un postre por persona, con lo que comías más que de sobra. Claro que supongo que no tienes que ir buscando exquisiteces como si estuvieras de verdad en España, a nosotras, después de lo que nos costó encontrar donde comer, nos supo a gloria.
Cuando acabamos diluviaba, con lo cual ver Stockbridge, realmente no lo vimos.
Como he comentado en otras ocasiones el hecho de haber abandonado el catolicismo en el siglo XVI ha hecho posible que podamos contemplar los templos del norte de Europa en un estilo gótico mucho más puro, sin los adornos excesivos que inundan los templos del sur de Europa. Y tras pasar por alguna tienda más, por fin encontramos acomodo en Society Bar Kitchen, donde una especie de platos combinados que incluso tenían un cuenco con judías, hicieron que por fin nos entonáramos.
Cómo las tardes/noches son tan largas, aún nos dio tiempo a tomar otra pinta antes de irnos a cenar. Esta última noche nos decantamos por Ciao Roma, un italiano que no defraudó, da gusto hablar en español y que te entiendan, cosa que ocurre con la mayoría de italianos. La dueña nos saludó y fue muy amable.
Salimos del pueblo el viernes 5 de diciembre, pero echamos todo el día en el viaje, por la mañana hubo problemas en el aeropuerto de destino y el vuelo se retrasó muchísimo.
Menos mal que, como siempre, íbamos pertrechadas de buenos bocatas que compramos en "las búlgaras" de mi barrio y que nos zampamos en el avión. Esa noche nos tomamos una pinta o media según los casos, en el bar del hotel para ir entrando en ambiente y nos fuimos a dormir prontito para encarar con fuerza los días siguientes que serían un "no parar".
El Ten Hill Place Hotel está genial, muy buena ubicación, fantástico desayuno y por poner alguna pega tiene bañera en lugar de ducha, cosa que para mí es un verdadero obstáculo, pero bueno, muy recomendable en cualquier caso.
DÍA 6 DE DICIEMBRE, sábado por más señas, y como todos los años cumple de Iribar y de Román 😉, comenzamos con un opíparo desayuno que luego el día es muy duro, cogimos a continuación los bártulos y nos fuimos a la Royal Mile, donde habíamos quedado para la visita guiada por la Old Town.
Llovía un poco por eso yo salí con mi capisario que saco de año en año y que me viene genial para aquellas latitudes regadas habitualmente por el Frente Polar.
Partimos de la zona donde está el actual Ayuntamiento, frente a la Catedral de San Giles tiene, esta última, un campanario coronado, nunca mejor dicho, por una estructura en forma de corona muy original.
En la misma plaza está el antiguo Parlamento que perdió su función en 1707 con el Acta de Unión mediante el cual Escocia se unía a Inglaterra en lo que sería el Reino Unido y sus parlamentarios se marchaban a Londres.
Hay por la ciudad esculturas de personajes ilustres escoceses de los que Fran nos recordaba su importancia, los primeros Adam Smith y el filósofo David Hume, a los que recordábamos de nuestros años de bachilleres (Al segundo si le agarras el dedo del pie te transmite sabiduría).
Aquí al ladito está la que fuera taberna de un legendario personaje, posadero por el día y ladrón por la noche, y que parece que fue la inspiración para El doctor Jekill y Míster Hyde de L. Stevenson, y se llama Deacon Brodies Tavern (intentaríamos tomar allí una pinta al día siguiente pero estaba petada).
Una de las particularidades de esta ciudad son sus callejones o trasera de los edificios, los famosos Closes, entramos al primero donde se halla el Museo de los Escritores , dedicado a tres de los grandes, Walter Scott, Robert Burns y R. L. Stevenson. Como casi todos los Museos del Reino Unido es gratuito, el problema, claro está, es que en estos viajes relámpago no tienes casi tiempo para visitar museos.
Desde aquí cruzamos de nuevo High St, bajamos unas escaleras y llegamos a la calle más pintoresca de la ciudad, Victoria St, todas las fachadas y escaparates están pintadas de colores, además se ve un piso superior, una especie de balconada desde donde se asoma la gente.
Hay tiendas y bares súper conocidos, como la de Harry Potter y por lo que parece fue esta ciudad la que inspiró a J K Rouling para escribir su famosa saga, de hecho se sentaba a escribir aquí cerca, en un conocido pub. Algunos de los más típicos rincones se convirtieron en el telón de fondo de sus novelas.
También son muy famosos los Oink Restaurantes, en los cuales ponen en el escaparate un cerdo asado, crujientito, cuya carne mechada venden hasta que el cerdo se acaba y ya cierran hasta el siguiente día.
En fin, que muy entretenida la calle y va a desembocar en Grassmarket, plaza famosa porque fue escenario de las ejecuciones públicas durante siglos, aquí Fran nos deleitó con algunas escabrosas historias de famosos ahorcados, personajes ya legendarios que forman parte del imaginario popular de Edimburgo.
También los cementerios antiguos forman parte de ese aura fantasmal que envuelve a este enclave medieval y por ello nuestro siguiente destino fue el famoso Greyfriars Cementery, donde llamaron nuestra atención las ventanas de los apartamentos limítrofes que se asoman entre panteones.
Es el lugar donde te hablan del famoso perrito Boby que acudió a visitar durante 14 años la tumba de su dueño y tiene su propia placa conmemorativa y su estatua.
Y ya para finalizar la visita fuimos hacia la Universidad de Edimburgo, en uno de sus patios Fran nos habló de eminentes médicos y científicos escoceses, algunos de ellos premios Nobel como A. Fleming o J. Lister.
Nos despedimos junto a la entrada del Museo Nacional de Escocia. Nosotras ya necesitábamos un descanso y una cervecita, cosa que logramos en un precioso y antiguo pub de la zona de Grassmarket Square.
Y bien digo "logramos" porque están todos los Pub y restaurantes tan llenos que es difícil muchas veces conseguir mesa. Ya un poco más animadas volvimos a Victoria St. a hacernos fotos.
Por la tarde, aquí ya noche cerrada, teníamos que caminar en el otro sentido de la Royal Mile, hacía el Palacio de Holyrood, aunque sabíamos que ya estaría cerrado y solo lo podríamos ver por fuera. Llegamos al actual Parlamento de Escocia antes de que este cerrara pero únicamente nos dio tiempo a tomar un café, no pudimos hacer una visita por el edificio que fue diseñado por el catalán Miralles y que es el icono de la arquitectura contemporánea de Edimburgo así como el símbolo de su autogobierno, recuperado tan solo hace una treintena de años.
En el camino de ida y vuelta buscamos algunos de esos tan famosos closes, entramos en unos cuantos de ellos, en algunos se habían grabado escenas de famosas series como Outlander, Harry Potter o Dept Q.
Aprovechamos también para comprar recuerdos de nuestro paso por estas tierras.
Y en el camino de vuelta decidimos tomar algo en algún pub, después de unas cuantas vueltas terminamos en Southsider Pub, un Sports bar en el que había un ambientazo, está lleno de pantallas y tomamos unas pintas mientras veíamos la liga inglesa, cosa que a mí, como a futbolera que se precie de serlo, me moló ver. La gente estaba muy animada con las pintas y algunos incluso le prestaban atención al partido 😉.
Como mi reloj decía que habíamos andado más de 11km, mi cuerpo dijo basta, cogimos algo para comer en el súper de la esquina y yo me retiré a mis aposentos. El hotel afortunadamente estaba allí mismo.
DÍA 7 DE DICIEMBRE, DOMINGO.
Este día teníamos la visita concertada a la New Town. Habíamos quedado a las once de la mañana con Echedey, un canario la mar de simpático que nos enseñaría las próximas dos horas y media esta parte de la ciudad que se proyectó al otro lado de las vías del tren y del Castillo, ya en el S XIX. Como gran parte de los ensanches de ese periodo se hizo a base de largas avenidas cortadas por calles rectilíneas. Un plano ortogonal con edificios de todo tipo y estilo, eclecticismo, o lo que es lo mismo, un popurrí de neos. Tratándose del Reino Unido predomina el neogótico por todas partes. De hecho este barrio lo preside un curioso monumento, como es el gigantesco pináculo dedicado a la memoria del ilustre Walter Scott, el más famoso novelista del romanticismo escocés que escribió obras tan famosas como Ivanhoe, y al que se considera uno de los padres de la novela histórica.
Hay edificios preciosos, museos, bancos hoteles como el Hotel Balmoral o el Gleneagles Townhouse, o cafés como el Royal Cafe. Algunos de estos edificios admiramos desde fuera ☺️.
Caminamos hasta Princes St. Gardens, un parque en el cual había un extraordinario ambiente navideño, muchos puestos de comida y atracciones de feria y que como no llovía estaba muy animado. Nos hicimos la típica foto en Ross Fountain, con el castillo arriba al fondo.
Salimos a continuación hacia Charlotte Square, una tranquila plaza con las típicas casas georgianas, que fueron el hogar de los burgueses del siglo XIX. Entre ellas hay una que es la sede actual del Primer Ministro de Escocia, pero vamos, por que te lo dicen, si no pasaría totalmente desapercibida, allí no había policía alrededor ni signo alguno de ostentación.
Desde aquí nos dirigimos al Dean Village, un antiguo pueblo medieval que creció junto al río para aprovechar la energía hidráulica para mover molinos.
En el siglo XIX, como consecuencia del nacimiento del Movimiento Obrero y con la influencia de teóricos como Robert Owen, padre del socialismo inglés, se construyeron algunos habitáculos para trabajadores de las fábricas 🏭, con el objeto de proporcionar una vida digna para la clase trabajadora y hoy se han convertido en iconos de la ciudad.
Sería un barrio idílico si no fuera por los cientos de turistas que lo inundamos a diario, con el río, los puentes y esas pintorescas construcciones que crean una atmósfera única, de lo más cinematográfica.
Hay un paseo junto al río que seguimos para llegar al barrio de Stockbridge, que por lo visto tiene rincones encantadores y por el que yo pretendía pasear en la tarde/noche, pero no pudo ser porque mientras comíamos allí se puso a jarrear agua, osea que hubo que cambiar de planes.
Por el sendero que conecta los dos barrios se camina siguiendo el curso del río Water the Leigh entre vegetación abundantísima y árboles centenarios y se pasa junto a la fuente de San Bernardo, manantial de aguas medicinales sobre el que se construyó un templo circular de factura clásica y con una estatua de Higía en su interior, todo muy bucólico.
Al llegar a Stockbridge, como he contado antes, lo primero era comer. No es fácil encontrar un lugar adecuado, están todos los restaurantes a tope, solo encuentras hamburgueserías o kebabs y cosas así. Después de patear la calle principal, dimos con una "Café andaluz " , que así se llamaba, aunque dentro sólo se hablaba inglés, la carta era de lo más peculiar porque por un precio cerrado de unos 17 euros te ofrecían tres tapas abundantes y un postre por persona, con lo que comías más que de sobra. Claro que supongo que no tienes que ir buscando exquisiteces como si estuvieras de verdad en España, a nosotras, después de lo que nos costó encontrar donde comer, nos supo a gloria.
Cuando acabamos diluviaba, con lo cual ver Stockbridge, realmente no lo vimos.
Para esa tarde noche había planeado pasarnos por el Christmast Market, algunas finalmente acabarían dando una vuelta por allí, pero al llegar en taxi a las inmediaciones nos metimos en un pub porque seguía lloviendo muchísimo, aprovechamos para cumplir con otra tradición de los viajes invernales que es tomar el vino caliente que entona cuerpo y alma. Finalmente partimos el grupo y unas se fueron al mercadillo mientras otras esperábamos en el hotel.
Esa noche tocaba salir, por fin habíamos localizado la calle Cowgate, donde se encuentra el famoso Pub Stramach, antigua iglesia con música en directo y buen ambiente, locales y turistas acuden cada noche a tomar unas pintas y a escuchar música 🎶, nosotras pasamos un rato estupendo con una musiquita rock fantástica.
DÍA 8 DE DICIEMBRE, LUNES.
De nuevo, a las diez de la mañana teníamos visita guiada, hoy por el Castillo, que es en realidad una fortaleza con diversas edificaciones dentro.
En esta ocasión nos guió Sara que puso mucho entusiasmo, pero soplaba un viento espantoso y la sensación térmica era heladora. intentamos escuchar con atención porque ella nos mostraba por fuera cuarteles, palacios, capillas o prisiones, e incluso un cementerio de mascotas y nos daba las explicaciones oportunas para que nosotras entráramos después a las distintas estancias. El día estaba claro, las vistas desde aquí arriba eran estupendas, pero no había quien parará, todos con gorros y bufandas, pero las extremidades se iban congelando.
En resumidas cuentas transitamos los lugares en los que habitaron los reyes medievales de Escocia hasta que entrado el siglo XVI mandaron construir el palacio de Holyrood al lado opuesto de la Royal Mile, donde ya residiría la famosa Mary Queen.
Entramos a algunos de esos palacios, vimos las joyas de la corona, nos tomamos fotos junto a los cañones en las troneras y mirando las fantásticas vistas que hay desde ahí arriba.
Algunas incluso visitaron los calabozos en los que se encerraba a los prisioneros. Otras esperaron fuera en la explanada.
Como teníamos mucho frío pensamos que lo mejor era ir para la New Town y buscar un lugar para comer y caldear el cuerpo. Eso sí, primero entramos a la tienda del castillo 🏰, luego a la Catedral de San Giles, que es muy luminosa por dentro, a pesar de lo gris que es la ciudad.
Como he comentado en otras ocasiones el hecho de haber abandonado el catolicismo en el siglo XVI ha hecho posible que podamos contemplar los templos del norte de Europa en un estilo gótico mucho más puro, sin los adornos excesivos que inundan los templos del sur de Europa. Y tras pasar por alguna tienda más, por fin encontramos acomodo en Society Bar Kitchen, donde una especie de platos combinados que incluso tenían un cuenco con judías, hicieron que por fin nos entonáramos.
Para por la tarde habíamos planeado ver el Museo de Retratos, hay muchos museos, y gratis además, en la ciudad pero por este pasamos durante la visita guiada del día anterior y nos fue recomendado porque el edificio además es precioso. Tomamos café, hicimos fotos en el hall y paseamos un rato por sus salas.
Cuando salimos volvimos para la Royal Mile, a por las compras de última hora. Yo quería además que viéramos otro patio muy chulo, el New College de la universidad de Edimburgo, o Divinity School, aunque al ser de noche y no estar iluminada, la torre de aguja trasera no salió en las fotos.
Cómo las tardes/noches son tan largas, aún nos dio tiempo a tomar otra pinta antes de irnos a cenar. Esta última noche nos decantamos por Ciao Roma, un italiano que no defraudó, da gusto hablar en español y que te entiendan, cosa que ocurre con la mayoría de italianos. La dueña nos saludó y fue muy amable.
Y ya desde aquí nos fuimos para el hotel que al día siguiente nos vendrían a buscar por la mañana.
Como siempre quedaron cosas muy interesantes por ver, Holyrood, la National Gallery o la Modern Gallery. Había otras visitas guiadas como el de los pub más antiguos que seguro estaban chulos, o incluso habernos acercado a Glasgow, pero hay que asumir que todo no se puede hacer.
Así, como lo planificamos, creo que estuvo genial para un primer contacto por tierras escocesas.
DÍA 9 DE DICIEMBRE, MARTES.
El martes fue día largo, la vuelta a Madrid y como nos quedábamos una noche pues lo que es ya un clásico, salimos a cenar por el centro y a ver Madrid la nuit que está muy chula y animada en las vísperas de la Navidad.
Y ya nos despedimos hasta el próximo año, que si nos respetan la salud y las obligaciones cogeremos abrigos y bufandas y volveremos a desafiar el frío en otra ciudad de Europa.
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