El 25 de septiembre, por la mañana, llegamos a Rostock, una ciudad alemana próxima al mar 🌊 Báltico. Aunque en realidad el barco estaba atracado en Wardemünde, un pueblo costero con puerto y playas, Rostock está a veinte minutos en coche hacia el interior.
Llevábamos un tour contratado. Sebastián, el guía, estaba esperando por nosotros en un autobús lleno de hispanoparlantes.
De camino a Rostock nos fue contando que la ciudad se desarrolló en la Edad Media junto a la desembocadura del río Warnow, y que los barcos entraban río arriba hasta el entonces puerto fluvial pero, como ha pasado con tantos otros, actualmente ya no es navegable por barcos de mucho calado y por ello la actividad portuaria se desplazó a Warnemünde situada en la costa.
Al puerto fluvial lo vimos desde el bus y debe ser una zona chula para pasear y tomar una birrita 🍺.
La ciudad fue durante el Medievo un importante enclave comercial, perteneciente a la Hansa, y conserva múltiples vestigios de aquella etapa, tramos de muralla, iglesias góticas, calles empedradas, las típicas casas con tejados a dos aguas y fachadas de colores, estrechas y con varios pisos, en el último de los cuáles había una polea para subir mercancías, etc. Eran las casas de los comerciantes, que utilizaban los bajos para sus negocios y encima viviendas y almacenes.
La Hansa o Liga Hanseática se extendió por las ciudades ribereñas de los mares Báltico y del Norte, tuvo su sede en Lubeck y dejó una impronta muy visible y aún observable en las ciudades del norte de Europa.
Sin embargo hay que señalar, antes de enumerar los monumentos de la ciudad, que Rostock fue bombardeada en 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, y muchos de los edificios que vimos están reconstruidos recientemente.
Además, tras la guerra esta ciudad quedó en la zona de la RDA (Alemania del Este), por lo que algunos de sus edificios más importantes no se han restaurado hasta después de la reunificación.
Actualmente tiene casi doscientos mil habitantes. Durante la etapa de la RDA fue un importante enclave industrial, donde se construían barcos y aviones; además de uno de los principales puertos mercantes del Báltico.
En la periferia de la ciudad se encuentran los típicos barrios de bloques de pisos de la llamada Europa del Este en los cuales vivían los miles de obreros que trabajaban en las fábricas 🏭 . Actualmente se mantienen algunas grúas portuarias, aunque están en desuso, para recordar el pasado industrial de Rostock.
Tras la unificación el proceso de reconversión industrial debió ser muy duro en las ciudades de la Alemania del Este.
Empezamos la visita por la Iglesia de San Pedro, una construcción en ladrillo rojo del siglo XIII, intramuros y encaramada en un promontorio. Destaca su imponente campanario terminado en un altísimo pináculo, típico en estas ciudades del norte.
Nos marchamos caminando por calles empedradas, pasamos por rincones de lo más pintorescos. Nos llamo la atención la Iglesia de San Nicolás, con apartamentos bajo el tejado que al parecer se construyeron para aprovechar el espacio en una iglesia desacralizada durante la etapa comunista.
Llegamos a una antigua puerta de entrada a la ciudad que llaman Steintor, es de estilo renacentista y tiene los escudos de la Hansa y de los duques de Mecklemburgo-Pomerania, región a la cual pertenece esta ciudad. Hay una curiosa inscripción en latín que dice algo así como que la concordia y la felicidad reine dentro de tus muros.
Junto a ella se encuentra un espectacular edificio de ladrillo, Standehaus, casa de los antiguos gobernadores del Estado y que ahora alberga al tribunal regional.
Cerquita estaba la plaza del Mercado Nuevo con edificios ilustres como el Ayuntamiento, la Iglesia de Santa María y las casas hanseáticas.
El Ayuntamiento se salvó en parte de los bombardeos durante la guerra y es de estilo gótico con una fachada barroca. Bajo los arcos de entrada hay unas antiguas pinturas muy bien conservadas.
La iglesia ⛪️ de Santa María, de ladrillo rojo también, tiene un aspecto imponente.
Debimos haber entrado a verla porque tiene cosas muy interesantes dentro, como su reloj astronómico, pero la otra opción era quedar dentro de media hora y decidimos irnos a repostar.
Marchamos a tomar un cafetito para templar el cuerpo, ya que algunas estábamos heladas de frío, menuda mañanita de fresca y con viento teníamos, además el guía se venía parando todo el rato a la sombra, así pues nos supieron a gloria el café y el descanso.
En la reanudación anduvimos por la calle Kropeliner que tiene cafés y tiendas, y está muy animada. llegamos a la fuente de la vida, o algo así. La fuente tiene un montón de figuras de bronce, algunas muy curiosas y parece ser que allí se refrescan los niños en verano.
Hay casas coloridas preciosas y algunos palacios como el de los antiguos duques.
Pero tras la fuente está el edificio de la antigua Universidad, que fue fundada en 1419 y desde entonces es uno de los principales atractivos de Rostock.
A su lado un antiguo monasterio, el de la Santa Cruz, que tras la Reforma luterana perdió su función y ha tenido desde entonces diversos usos, desde casa de caridad para mujeres descarriadas hasta residencia universitaria.
Justo detrás volvimos a otro tramo de muralla que se conserva bastante bien, unos cuatrocientos metros hasta la puerta de Kropeliner, de nuevo una torre de ladrillo rojo, preciosa y que debió también librarse de las bombas.
Salimos fuera de la muralla y en una zona ajardinada esperamos al bus que habría de devolvernos al barco a la hora de comer.
La excursión incluía un paseo por las dunas y playas de Warnemünde, pero yo ya venía muy cansada y me lo tuve que saltar.
Cuando caía el sol, el barco salió con destino a Suecia y tuvimos la suerte de disfrutar de una espectacular hora dorada desde los balcones de nuestros camarotes.
En el capítulo próximo contamos las andanzas por tierras suecas. Podríamos observar en los siguientes destinos que el haber pertenecido a esa confederación de ciudades de la que hablé, la Hansa, hace que los cascos históricos de muchas de estas ciudades guarden un aire similar, lo veremos en los siguientes capítulos 😊.
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