jueves, 16 de octubre de 2025

CRUCERO POR EL BÁLTICO. CAPÍTULO 1°, COPENHAGUE


Nos vamos de crucero por el Báltico, salimos el 24 de septiembre a las ocho de la tarde de Copenhague, volamos por tanto aquí y tenemos que hacerlo con un día de antelación si pretendemos evitar las escalas. Habíamos estado ya en otra ocasión, pero pasamos muy someramente por la ciudad y sabíamos que nos quedó mucho por ver.
El día 23 de septiembre a las doce de la mañana estábamos dejando nuestras cosas en el Hotel 🏨 Nora y dispuestos para salir a recorrer las calles de esta "perla del norte".
Estamos en la capital de Dinamarca, situada frente al estrecho de Øresud que la separa de Suecia, la ciudad está surcada por canales y el agua está por todas partes y es la gran protagonista.


De primeras cruzamos el canal Sortedams hacia el mercado Torvehaellerne y desde aquí al jardín botánico. La mañana está perfecta para pasear, sol a ratos con muchas nubes, todo está verde, limpio, hay bicis por todas partes... Es la primera impresión que dan las ciudades del norte.

El botánico es una delicia. Paseamos entre árboles, todo tipo de plantas, flores, agua y relajantes senderos, se ven algunos caminantes  y deportistas.

Desde aquí nos encaminamos a Rosenborg Slot un  palacio en el que vivieron los reyes daneses en el pasado y que  actualmente se puede visitar. Dicen que es el más espectacular de la capital, aunque nosotros nos limitamos a pasear por sus jardines.
He vuelto de segundas a dejar por escrito que en los estanques nadaban algunos  cisnes porque llamaron mucho la atención de alguna de mis acompañantes.


Volvimos al mercado para comer, y como muestra de nuestras buenas intenciones de ingerir con moderación nos decantamos por una ensaladita y unos cafés.

Proseguimos la marcha hasta Rundetårn.  La torre redonda, la cual  se construyó como observatorio astronómico con rampas de caracol. No subimos porque hay varios miradores más en Copenhague y yo tenía previsto subir al Salvador (luego explico por qué).


 Por una recoleta galería decimonónica, similar a la vista en otras ciudades europeas, salimos a la calle Strøget. Es una de las calles comerciales peatonales más largas de Europa, ahí se encuentran las tiendas más caras y las principales marcas internacionales. Caminamos hasta Christiansborg Slot, un palacio donde se concentran los tres poderes daneses,  ya que además del Parlamento está la oficina del Primer Ministro y alguna dependencia del Tribunal Supremo. Todo el complejo, llamado  Grammel Strand, está totalmente rodeado por canales. Ubicadas aquí dentro, acompañando a las instituciones del Estado, están además la antigua y nueva Biblioteca Nacional. Son dos edificios soberbios cada uno en su estilo. 

Nos hicimos fotos frente a la antigua Biblioteca Nacional y después entramos en la nueva, a la que llaman el Diamante negro, y que yo había incluido dentro del recorrido por ser un icono de la ciudad debido a su arquitectura de vanguardia.

Llegados a este punto hay que señalar varios de los títulos que ostenta la ciudad. Desde 2023 a 2025 es Capital Mundial de la Arquitectura cuyo  nombramiento es otorgado por la UNESCO. Por esta razón quise incluir algunos de estos famosos edificios en mi recorrido.
En segundo lugar,  señalar que según la ONU es es segundo país más feliz del mundo (o así lo aprecian sus habitantes), después de Finlandia, al que también visitaremos.
Y volviendo a la arquitectura, entramos a la biblioteca para ver su ambiente, subimos una larga  escalera mecánica y pudimos observar el barrio de Christiansavn y el Puente Circular. Justo al lado está el BLOX, un  edificio que semeja cubos de cristal y que tiene múltiples funciones: oficinas, apartamentos, restaurante, gimnasio, zonas de uso común, etc...

Nos pasamos por el puente knippelsbro al barrio de Christiansavn y paseamos por sus pintorescas calles.


 Insté a mi equipo a subir a la torre de la Iglesia del Salvador, para que ahora sí, viesen la ciudad desde las alturas. A la parte superior se asciende por una escalera de caracol externa y pensé que la sensación sería impactante. ¡Al parecer estaba en lo cierto! 🙈.

Jose y yo nos tomamos un café en una terracita mientras volvía el resto del equipo,  observando a los daneses en su trasiego diario. Caía la tarde y hacía fresquito pero se estaba bien. Yo estaba pensando al ver las magníficas terrazas  de los apartamentos que, vaya  pena 😥 lo poco que con ese clima las podrán disfrutar. 

Decidimos irnos a descansar y a cenar junto al hotel en el restaurante Ravnsborg Kitchen Bar  que no defraudó. 
Tras ello los chicos ya estaban cansados y se retiraron a sus aposentos, mientras nosotras nos cogimos un Bolt y nos fuimos al centro (Nyhavn). Se trata, muy  probablemente, de la parte más conocida de la ciudad; es la que sale en todas las postales. Caminamos hasta el Teatro Real o Kogelige Teater Skuespithust otro edificio moderno ubicado junto al canal...


 Lo bordeamos y justo enfrente está la Ópera que es un icono más de esta Capital  Mundial  de la Arquitectura.


 Estos edificios se reflejan en el agua creando una atmósfera un tanto mágica🥰.


 La noche estaba fresquita, no había turistas y se veía poca gente por las calles. Insistí en seguir hasta  Amalienborg Slot, una plaza octogonal rodeada de palacios, uno de los cuáles es la actual residencia de los reyes.

 Vimos a la guardia real deambular por allí. Nos sorprendió la escasa iluminación, no parecía la residencia del monarca. Probablemente sea algo buscado, en  consonancia con lo que veníamos percibiendo de Dinamarca donde no hay nada ostentoso, todo parece asequible, sostenible y hecho a la medida humana. Dicen que tienen los sueldos más altos de Europa y que viven muy bien, pero no lo transmiten, por el contrario hacen gala de su sencillez y austeridad.

Nos dirigimos a la Iglesia de Mármol e hicimos alguna foto.  Todo parecía muy quieto y estaba en penumbra. Ya un poco cansadas nos encaminamos a la Plaza Kongens Nytorv, otro de los centros neurálgicos de la ciudad. Algunos interesantes edificios decimonónicos como el Hotel Inglaterra, el antiguo Teatro Real  y los grandes almacenes que son como su Corte Inglés (Magazin du Nort), están en esta plaza; pero nosotras  ya no estábamos para más edificios😫 había que volver y que guardar energías. ¡Quedaba mucho  viaje!
Volvimos al hotel y me dormí repasando  mentalmente los planes para el día siguiente. 
El 24 de septiembre, miércoles, cogeríamos el barco por la tarde y por tanto nos daba tiempo  a ver otra zona. Desayunamos junto al hotel en Cafetería Emerys y ...  ¡En marcha!
Nos encaminamos a las Torres  Axel que es otro edificio moderno digno  de verse y sobre todo de fotografiarse. Se trata de varias torres cilíndricas de diferentes alturas que dejan entre ellas espacios cóncavos y convexos tremendamente visuales.

Allí al lado está la entrada del Tívoli, un parque de atracciones de los más antiguos de Europa que es otro imprescindible de Copenhague; pero en esta ocasión estaba cerrado, pues se estaba preparando para 🎃 Halloween.  Tiene muchos atractivos dentro, bares y restaurantes,  pabellones como la pagoda japonesa, el palacio oriental, jardines, luces,  etc... Pensamos que quizás a la vuelta podríamos visitarlo.
Justo al  lado está la Plaza del Ayuntamiento, muy animada a esas horas con grupos de gente de toda clase y condición😉, algunos turistas, bodas, profes con alumnos, etc... El Ayuntamiento o Rädus se puede visitar gratis, por lo que entramos dentro. Como en todas las ciudades del norte y centro de  Europa es un edificio soberbio. 


El día acompañaba, hacía  sol, se estaba genial caminando. 
La siguiente parada  fue la Carlsberg Glyptoteca,  fundada por el hijo del dueño de la fábrica de cervezas 🍺.

 Posee mosaicos y esculturas romanas,  arte egipcio, pintura francesa del XIX, etc.  Nosotros estuvimos en el hall que es un invernadero lleno de plantas exóticas, espacio  que me pareció muy fotográfico y animado.
Cerca de aquí está Crystallen, un edificio que viene a ser algo así como una  pantalla gigante,  pero estaba en obras y no pudimos verlo en todo su esplendor. 

A continuación cruzamos el puente de Langebro y  comimos dando vistas al canal. 
Cuando acabamos  tocaba ir a buscar  las maletas y prepararse para  embarcar,  nos esperaba el Poesía, un barco para cruceros de la compañía  MSC en el que  pasaríamos los siguientes diez días visitando las demás capitales del Báltico


Ya sé, ya sé... falta la Sirenita, pero ocurre que la habíamos visitado la vez anterior que pasamos por aquí, así como también dimos el paseo en barco por los canales y pasamos al barrio "Estado Libre de Christiania". 
En cualquier caso, esta pequeña escultura que representa a la protagonista del cuento homónimo de Hans Christian Andersen dicen que es uno de los monumentos más decepcionantes del mundo 🌎. A mí sin embargo se me antoja muy propio de esta ciudad,  modesta, sencilla,  alejada de lo grandioso, símbolo de su cultura y tradición por y para ellos, los daneses, un pueblo feliz, dinámico y moderno.
Finalmente no podríamos aprovechar el día de vuelta, así pues se nos quedaron un montón de cosas por hacer. Copenhague necesita al menos cuatro días para poder visitar lugares que sólo vimos desde el exterior. Si os atrevéis parece ideal para  recorrerla en bici, pasar un día en el Tívoli, visitar los demás barrios de la ciudad,  etc. 
Por nuestra parte, embarcamos en el MSC, la aventura  continúa en el siguiente capítulo. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario