viernes, 1 de noviembre de 2024

VIAJE A VIETNAM Y CAMBOYA: capítulo III CENTRO DEL PAÍS, HOI ANN Y HUE

15/09/2024, DÍA 5, HOI AN

Hoi An es una pequeña ciudad, según los cánones asiáticos, claro, fue un importante emporio comercial hasta el siglo XIX y mantiene un casco histórico que es Patrimonio de la Humanidad. Está muy bien conservado, muchas de aquellas casas son ahora tiendas, restaurantes, o incluso casas particulares cuyos dueños las mantienen con el orgullo propio de varias generaciones habitando el mismo espacio y que enseñan a cambio de unos dong.


Ana vino con el bus a buscarnos al hotel, aunque estaba tan cerquita la "ciudad vieja" que deberíamos haber ido andando.
Lo primero que visitamos fue un taller donde trabajaban la seda de una manera artesana, como hace más de mil años.

Como empecé diciendo esta ciudad fue un puerto comercial muy importante desde el siglo XV en adelante, en esta zona se criaban los famosos gusanos de seda de los que finalmente se obtenían esos tejidos tan finos y apreciados por los europeos ricos. Es por ello que comerciantes chinos y japoneses se asentaron aquí junto al río Thu Bon, desde donde salían tan preciadas mercancías para, a través de la famosa ruta de la seda, llegar a Occidente.
Esa tradición manufacturera intentan mantenerla y te muestran todo el proceso de elaboración, desde la crianza del gusano hasta la ejecución del traje.
Yo lo había visto por tv y llevaba decidido que vendría con un ao dai de seda, el típico traje de mujer vietnamita, y lo traje😜, espero encontrar ocasión para lucirlo. Lo malo es que arrastré también a mis amigas a tan arriesgada compra. Nos tomaron medidas y después por la tarde se acercaron al hotel para hacernos una prueba. Cuando pensamos fríamente en el tema, decidimos que no era un traje para sacar a una fiesta de disfraces, así que compramos un segundo, este sí de "todo trote" para disfrazarnos.
Como nos liábamos más de la cuenta en tan pintoresco taller nuestro grupo se impacientaba, así que salimos zumbando al siguiente punto, el puente japonés y la casa Tan Ki.

El puente es una estructura cubierta, con una pequeña pagoda dentro, por fuera lo que es muy vistoso es la cenefa de cerámica vidriada que le sirve de remate.
La casa fue de comerciantes japoneses, estrecha como venimos diciendo, con la parte comercial a la entrada, más adelante un patio interior para que entre la luz entorno al cual se organizan el resto de las estancias, la estructura a base de columnas y vigas de madera; un mobiliario y decoración propios de aquella cultura y no falta nunca, en ninguna casa, tienda o restaurante el altarcito para honrar a sus dioses y antepasados.


La siguiente visita sería una pagoda, la Phuc Kien. Construida en 1697 con una vistosa arenisca rosa, fue casa de reunión de los comerciantes chinos de la provincia de Fujian. Pasas por un majestuoso pórtico de rojas columnas y los típicos dragones que simbolizan poder.

 Dentro hay una explanada con bonsáis y estatuas, y colgando del techo esas espirales de incienso que te envuelven en un aroma embriagador. 

En el patio trasero esos altares en los que se puede orar por cualquier cosa, en este caso creo recordar que por la fertilidad, pero hazme caso, cada uno ruega por lo que quiere (y si no fíjate en este detalle 😜 👇👇), habrá budas para todo, seguro.


Desde aquí un paseíto por el río, a mi me gustó por ir observando las casas de sus riberas, y la vida de la ciudad, incluido el mercado. Jose se quedó con la imagen de una mujer limpiando unos pollos y arrojando los restos de tripas y plumas al río. Yo por contra, sin pretenderlo, tengo una mirada selectiva que siempre se dirige a lo bonito y a la parte buena de las cosas. ¡Qué suerte tengo!

La visita continuaba por el mercado, ya se sabe que, como en todos los grupos, hay gente a la que les encantan estos lugares y otros que no pueden con lo que ven o huelen. Aquí,  como en todas partes, el tratamiento de carnes y pescados son impensables para los cánones higiénicos europeos, viajaban casualmente en el grupo dos inspectores de salud pública que no podían por menos que enseñar fotos de lo que veían a sus compañeros de España, no obstante yo recuerdo haber visto puestos de comida mucho peores en otros países por los que he viajado.

Lo que es muy pintoresco, lleno de colores, son los puestos de frutas. Hay una que sabe bien pero huele fatal lo llaman durían, te dan ganas de salir corriendo, probamos el rabután, pequeñas bolas cubiertas de una especie de pelos rojos, es también muy vistoso y sabe dulce, la víspera nos habían dejado unos pocos en la habitación del hotel y me habían gustado.

 Ana nos dirigió a varios puestos donde probamos algunas más, las vendedoras muy amablemente nos ayudaban a abrir y pelar las frutas más complicadas.

Como digo todo el casco histórico está lleno de tiendas y mi grupo comenzó con las compras de los north face, que es la adquisición estrella del viaje, como hay fábricas de esa marca en Vietnam  puedes conseguir prendas por veinte o treinta euros que en España te costarían 4 veces más.


Nos quedaba antes de comer ver otra casa, en este caso creo recordar que de origen chino, allí las mujeres de la casa estaban elaborando una especie de gyozas que después venden en los restaurantes.
Y de aquí a comer, nos llevaron a un restaurante allí en barrio antiguo que era de armazón de madera, y donde comimos estupendamente nuestra correspondiente comida vietnamita.

La tarde la teníamos libre, unos se fueron de compras, otros a la playa y Jose y yo nos marchamos al hotel a descansar un rato.
Después vino la modista a probarme el traje, y cuando ya anochecía decidimos irnos bajando para la Old Town, allí ya veríamos al resto del grupo a la hora de la cena.

Era víspera de festivo, ellos lo llaman la luna llena de agosto, aunque en Europa ya era septiembre. 

Los adolescente se disfrazan de dragón, tiran petardos y hacen mucho ruido, sobre todo a las puertas de las tiendas y restaurantes, se supone que están haciendo algo así como pedir el aguinaldo. Como estamos cerca del trópico es de día a las cinco de la mañana y a las siete de la tarde ya es de noche.
 
 Cuento esto porque según nos acercábamos al centro las luces de los miles de farolillos que iluminan la ciudad nos estaban dejando alucinados, ¡qué cosa tan bonita! ¡vaya espectáculo!, las calles, las fachadas, y los barcos en el río, todo, todo está cubierto de miles de farolillos, nos dijeron que de seda, se iluminan y envuelven a la ciudad en una atmósfera absolutamente mágica. 

Nos dimos un precioso paseo por todo el casco antiguo.

 Ya con el resto del grupo nos fuimos a cenar a un  restaurante indio, cuyo menú, creo recordar, se dejaba comer.
Y como siempre, a descansar que por la mañana salíamos en bus a la ciudad imperial de Hue, otra joya de corona, que te cuento a continuación.
 
16/09/2024 Día 6, HUE
Aunque está a sólo 150 km de Hoi An, tardamos casi tres horas en llegar, primero pasamos por Da Nang, el centro de veraneo por excelencia de la costa vietnamita, con unas playas estupendas, a algunos del grupo no les hubiera importado, decían,  quedarse allí una semana de vacaciones playeras.
Luego nos adentramos en una zona casi montañosa, con mucha vegetación, hicimos la consiguiente parada técnica donde cayeron finalmente mis pendientes de perlas y a media mañana llegamos a Hue.
Es una de las ciudades más bonitas de Vietnam. Fue la capital del país entre 1802 y 1945 y se ha convertido en el mayor centro cultural,  religioso y educativo de la región.
Primero visitaríamos un mercado, en esta ocasión lo que llamaba nuestra atención por lo colorido,  era incienso, haces y haces de varitas de incienso, que no es más que una fina caña de bambú recubierta de una resina mezclada con sándalo de lo que resulta un producto al que llamamos incienso y que se utiliza para perfumar casas y templos. 

Mi querida amiga Tere, salió también con una cara inmensa de felicidad ya que había comprado el típico sombrero cónico vietnamita.

Nos dirigíamos a la tumba del emperador Tu Duc. Voy a recordar aquí que tras el final del dominio chino, allá por el año 1000, se asentaron en el poder distintas dinastías vietnamitas, de las cuales Nguyen fue la última, desde 1802 a 1945, fueron ellos quiénes le dieron a esta ciudad la capitalidad y mandaron construir los extraordinarios monumentos que visitaríamos hoy y que son también Patrimonio de la Humanidad.
Pero antes de seguir con el tema dejo aquí un enlace en el que cuento como durante el reinado de Tu Duc llegó un destacamento español a las Costas de La Conchinchina.

Fueron trece los emperadores de esta dinastía, y todos mandaron construir magníficos mausoleos aunque sólo tendríamos tiempo para visitar este.

 Se trata de un espacio enorme de varias hectáreas, ajardinado, con pinos y otros árboles tropicales, así como distintas construcciones:  pabellones del rey y la reina, templo, estatuas, lago y la propia tumba. 

Es un espacio de ensueño y evocador, para poetas y filósofos en aquella época, hoy para instagramers, había parejas haciéndose fotos junto al lago, donde crece la flor de loto; las chicas posaban y sus novios las fotografiaban pacientemente, otros acudían para hacerse el reportaje de bodas, en un ambiente increíblemente romántico. Estuve un rato observando mientras mi grupo visitaba uno de los pabellones con demasiadas escaleras para mí.

Acabada la visita era ya la hora de comer, como siempre nos llevaron a un buen restaurante, edificio también tradicional,  en el que como siempre nos estaban esperando para servirnos una rica comida y traernos la cerveza, que bien merecida nos la teníamos.

 Nos gustó, o al menos a mí, sitio y condumio, además salimos con las pilas recargadas porque por la tarde teníamos la agenda a tope.

La primera visita a la Pagoda de Thien Mu (Dama Celestial). Preciosa, en un promontorio, junto al río, la estupa tiene siete pisos; se pasa a continuación por un pórtico con tres entradas con los guardianes vigilantes del templo en relieve.

 Había sido templo y escuela también, o eso creo recordar, paseamos por sus dependencias y jardines, vimos un coche de los de los años cincuenta del pasado siglo, en el cual viajó a Saigón un monje budista para autoinmolarse a lo bonzo en 1963 como protesta contra el ataque extranjero a su religión y cultura. 


Tras la pagoda tocaba paseo en barco por el río de los Perfumes (Song Huong). Bueno, quizás un poco menos vistoso que el de Hoi An porque el tramo por el que navegamos no tiene tan encima metida la ciudad y no permitía de igual modo apreciar la vida de los ribereños.
No obstante aprovechamos bien el viaje para comprar en el barco unas camisas para disfraces de los chicos de lo más aparentes.

Al atardecer nos quedaba aún el plato más fuerte de  Hue, la Ciudad Imperial, ¡Un auténtico espectáculo!!! Se trata de un recinto amurallado con 10 km de perímetro.

 
 
 Accedimos por la puerta Ngo Mon, tras atravesar puente y foso caminamos junto a un lago repleto de flores de loto y la torre con la bandera de Vietnam. Encontramos un segundo recinto, inspirado en la Ciudad Prohibida de Pekín, se llama aquí Ciudad Púrpura, la que fuera residencia de las familias imperiales de los Nguyen y donde solo podían acceder emperador, esposa, concubinas, sirvientas y eunucos.


Por increíble que parezca algunos edificios fueron bombardeados durante la guerra y están actualmente restaurándose, como es el caso del teatro real.

Hay todo tipo de construcciones, a cada cual más exótica, el palacio Thai Hoa o de la armonía con sus columnas lacadas de madera roja, a mí me encantó.


Templos, biblioteca, sala de lectura, pabellones y jardines, era todo tan espectacular que me daba la sensación de que mis acompañantes no hacían suficientes fotos para recordar todo aquello, y yo no podía asimilar tanta belleza, no sabía para donde mirar, era apabullante. No podía creer que estuviera contemplando con mis propios ojos, esos mundos tan exóticos tantas veces soñados. Definitivamente me cautivaba, y de qué manera, Oriente y su cultura 😊.

Salimos casi de noche, ya. Se  respiraba un ambiente alegre y festivo en la ciudad. Nos llevaban al hotel, Imperial, y yo me iba debatiendo en esa lucha entre el "no puedo más y mañana madrugo mucho" y "de buena gana salía a cenar y ver el ambiente un ratito". Esta ciudad me tenía completamente alucinada.
La gente de mi equipo se animó, algunos salieron a cenar y otros a la piscina del hotel, donde les cayó un tormentón; me consta que alguna pegó con las mantecas en el suelo al huir de la tormenta.
 
El hotel genial, fue una pena que casi no pudimos disfrutarlo, a las cinco de la mañana había que salir camino del aeropuerto, nos marchábamos a Ho Chi Ming (Saigón), en otro vuelo interno. En el Hall, nada más que aparecimos los primeros, salieron a darnos café y un pack con desayuno, muchas gracias de nuevo por vuestra amabilidad y sonrisa aunque fuese la hora más intempestiva.
Nos íbamos ya, pero aquí tocaba una despedida, se quedaba Ana. Ya en Saigón nos acompañaría nuevo guía, ella se volvía al norte a coger al siguiente grupo de españoles. Muchas, muchas gracias también a ti,  por tu diligencia, amabilidad y por tantísimas cosas que nos enseñaste.

Hue, de aquí si que me fui "a medias", hubiera visitado las otras tumbas, los mercados y sobre todo... sus calles🤩 paro nos esperaba .... Saigón🤩






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