13/09/2024, Día 4, HANOI/BAHÍA DE LAN HA
Madrugamos porque teníamos un viaje de tres horas en bus hasta Lan Ha Bay, aunque sólo está a ciento y pico kilómetros las distancias se tardan más tiempo en recorrer que en España.
El tifón había dejado intransitable Halong Bay, por ello la agencia tomo la decisión de llevarnos a esta otra bahía, muy próxima a Halong y que no había sido tan castigada. Es, podríamos decir, su hermana menor , pero no por belleza o interés ya que las formaciones Karsticas son similares, sino porque aquí "sólo" hay entorno a 300 islotes.
La guía insistía en que habíamos tenido mucha suerte ya que normalmente los turistas van a Halong que está muy masificada, en condiciones normales debe haber cientos de barcos, ya se sabe lo que ocurre con zonas tan turísticas; no olvidemos que además Halong Bay es Patrimonio Natural, muchas veces esas aglomeraciones humanas hacen que hasta lo más bello pierda su encanto.
A Lan Ha Bay va normalmente poco turismo, en algunos islotes habita una especie de monos y por ello es un área protegida. Es cierto que vimos pocos barcos de turistas, pero no voy a adelantarme, primero te voy a contar lo que se veía desde el bus y algunas de las muchísimas cosas de las que nos habló Ana.
De camino no dejábamos de ver los destrozos del ciclón. Observábamos el paisaje que son campos y campos de arroz, junto a las parcelas las casas, tienen todas una fachada principal muy estrecha con puerta de entrada y encima algún balcón, galería o ventanas bastante barrocas y pintadas de colores, el resto de los muros muy alargados y sin vanos. En fin como cajas de cerillas, con la fachada por el raspador.
Otra de las cosas que llamaban nuestra atención eran unas pequeñas construcciones que había en casi todos los arrozales, con un tamaño como "la casa de Blancanieves" y con esos tejados y aleros curvos tan propios del orientalismo, y cual sería nuestra sorpresa cuando Ana nos contó que eran tumbas, allí cada uno entierra a sus muertos en su propio campo de arroz. En las ciudades no, claro, la gente no tiene donde enterrar y hay cementerios, pero todo el que tiene una tierra por pequeña que sea lleva allí a sus familiares fallecidos.
Vimos también algún templo de la religión Cao Daí, son muy coloristas y según parece es una iglesia que se fundó en 1926 y es un popurrí de todas las demás.
El país es oficialmente ateo, pero la mayor parte de la población tiene algún tipo de creencia, los más creen en una mezcla entre supersticiones, ritos tradicionales y culto a los antepasados. No obstante hay varios millones de budistas, católicos, protestantes, caodistas, etc.
Poco antes de llegar había parada técnica, en todos los viajes en autobús las paradas han sido estratégicas para intentar vendernos algo. Hay gente que se mosquea por esto, mi opinión es que somos muy egoístas por nuestra parte, querer visitar países o lugares, observar sus vidas, importunarles con nuestra presencia y no querer pagar un tributo a cambio. Como me molesta de sobremanera que la gente venga a bañarse al río de mi pueblo y no deje ni un duro, pues procuro gastar algo cuando viajo a cualquier lugar. Si podemos llegar tan lejos, también podremos colaborar con la economía local, aunque solo sea un poquito, algunos ya no somos estudiantes cuando era cierto que tenías que viajar con cuatro perras.
Bueno basta ya de lecciones moralizantes y al grano, paramos en una factoría de perlas, nos explicaron como se cultivan estas perlas, es alucinante, capturan las ostras, las introducen, abriendo un pelín las valvas, una pequeña bolita en su interior sobre la que se va formando en uno o dos años la esfera de nácar. Después vimos como se clasificaban las perlas y como se montaban las joyas.
Y sí... al final vine con unos pendientes pa' casa, pero aún me lo pensé varios días y los compraría más adelante.
Pasamos antes de llegar aquí por algunas urbanizaciones de lujo. Te das cuenta de lo que significa ser un país comunista con economía capitalista. Los ricos de allí viven en fantásticos resorts con todo tipo de servicios y comodidades, como los de cualquier otro país del mundo.
No obstante llegando al embarcadero había cientos de esqueletos de urbanizaciones. Allí parece que pinchó la burbuja inmobiliaria con el parón de la economía producido por la pandemia.
Esperamos un poquito y llegó una embarcación a motor que nos llevaría al barco/hotel a nuestro grupo con nuestras maletas.
De camino nos fuimos adentrando entre los islotes, había barcos escoba, barriendo los restos de basuras que el ciclón había dejado, las aguas estaban turbias, muy cerca desemboca el río Rojo que debe dejar toneladas de sedimento lo cual hizo imposible que pudiéramos ver ese color esmeralda que sale en los documentales de la tele, los pueblos flotantes también habían sido arrasados, la gente que vive en ellos se dedica al cultivo de ostras, a la pesca e incluso mantienen en cestas bajo sus casas su despensa con peces vivos ... o eso nos contaron.
Llegamos al barco donde nos alojaríamos un día completo. Llegar a nuestra habitación y flipar, ¡Que bonito!, un balcón con vistas preciosas a los islotes... una pasada.
La estancia se nos haría corta al final. El comedor, como en cualquier crucero, estaba arriba para que tuvieras vistas increíbles todo el rato. La comida muy buena también.
Por la tarde nos llevaron, unos en kayak y otros en bote de remos, a dar un paseo por entre los islotes. Nos metimos por una cueva que al final estaba abierta y llegabas a una laguna totalmente cerrada, navegando en su interior flipas, y aquí está la explicación a estas formaciones: una meseta caliza a la que se va comiendo la subida del nivel del mar, el agua de la lluvia se va filtrando por las grietas de las islas emergidas y va desgastándolas por dentro así como el oleaje por fuera, las islitas se van desmoronando debido a la erosión kárstica y al paso del tiempo.
Aunque también pudo ser un dragón que escupió piedras de jade para obstaculizar a los barcos chinos que invadían desde el norte. Esas piedras son los verdes islotes que ahora vemos. Todo pudo ser... no sé😉
Lo que sí pudimos ver fue una puesta de sol espectacular y un crepúsculo que iba dejando reflejos y sombras en las aguas de la bahía 🤩🤩🤩.
Después la cena y salir a respirar la calma de la noche en la cubierta y a comentar las incidencias del día.
Había que irse pronto a dormir que algunas pensábamos levantarnos a las cinco de la mañana a ver la amanecida.
14/09/2014. DÍA 4, BAHÍA LAN HA/ HOI AN
Fue gracioso, a la hora en punto todas las chicas del grupo, que en el fondo somos unas románticas, nos encontramos en el pasillo para vivir el momento.
Había neblina, pero ahí nos estuvimos en la cubierta, y aunque no se vio salir el sol si que disfrutamos de la llegada de la luz iluminando las aguas y la atmósfera en torno a los islotes, poco a poco. ¡Genial!
Cuando ya era de día mis compis disfrutaron además de una relajante clase de taichí ahí arriba. Yo tuve que morirme un poco de envidia, pero las esperé para un mini desayuno con que nos agasajaron a los más madrugadores.
Avanzada la mañana y con las maletas preparadas subimos de nuevo al comedor a cargar las pilas que comenzaba la vuelta a Hanoí. Esa tarde cogeríamos un vuelo para Da Nang. Otro duro día de viaje hasta nuestro nuevo destino, ahora en Hoi An en el centro del país.
Pero tuvimos tiempo de tomar las últimas fotos en cubierta y comentar... que nos hubiéramos quedado un día más en este fantástico barco/hotel.
Pero ya se sabe, estos viajes son así "a todo tren"....
A la vuelta, la parada técnica antes de llegar al aeropuerto fue en un centro comercial donde además de los productos típicos como el café, se vendían artesanías que estaban elaborando allí, en ese momento, personas discapacitadas. He de señalar, y aprovecho ahora, que se ve muy, muy poca mendicidad, sobre todo si comparo con otros países que he visitado, nada que ver con Sudáfrica, donde estuve el pasado año, ni con aquella cantidad de "sin techo" que vimos en NYC también recientemente. Aquí en Vietnam había dos o tres merodeando por el Mercado de Saigón y aledaños, me dio la impresión de que eran gente con secuelas del NAPALM, pero recalco, la imagen es que todos intentan ganarse la vida con algo productivo.
Como el vuelo salió con mucho retraso aproveché para hablar con Ana en la espera. Yo le conté alguna cosa sobre "España y sus gentes", pero sobre todo le pregunté y pregunté , que porqué y donde había aprendido el español, me dijo que en contra de los consejos familiares que le decían que mejor Japonés o Coreano, el español se hablaba en Cuba, era un idioma de pobres y se iba a morir de hambre, que después fue descubriendo que se hablaba en muchos países y que los pocos que estudiaron español en la Universidad y el Instituto Cervantes, trabajan todo lo que quieren.
Hablamos de lo curioso que es el hecho de que el idioma vietnamita se escriba con alfabeto latino. Me dijo que a pesar de ser un idioma tonal (la misma palabra significa cosas diferentes según el tono) como son chino o coreano, en este caso por influencia de los misioneros portugueses y españoles se transcribió al alfabeto latino; es curioso que para marcar los tonos llevan toda clase de acentos y tildes que utilizamos en español, portugués o francés.
Llegamos muy tarde a Da Nang y aun había que viajar hasta Hoi An, donde nos alojaríamos las dos noches siguientes.
Nos estaban esperando, para darnos de cenar las chicas que trabajan en el restaurante del little Hoi An Spa Hotel. Ana se había ocupado de ello y de los Check In anticipándose, como siempre, por teléfono. Gracias desde aquí, de nuevo, por esa cena y esas sonrisas a pesar de la hora.
Y a dormir, que era ya muy tarde para salir a pasear por " la ciudad de los farolillos", que habíamos ido intuyendo desde el bus.
No hay comentarios:
Publicar un comentario